En la actualidad, los adolescentes están muy influenciados por los modelos estéticos corporales imperantes en la sociedad. De hecho, los medios de comunicación (revistas, series, películas, redes sociales…) y los personajes públicos de referencia (deportistas, youtubers, cantantes, artistas…) juegan un papel importantísimo propagando todo tipo de estereotipos relacionados con la idealización del cuerpo, lo cuál puede llegar a tener un impacto negativo en las personas, provocando estrés y haciendo necesario consultar con un psicólogo especialista en ansiedad.

La promoción del ideal de belleza y éxito como el equivalente a estar delgado/a apoyan a la cultura de la delgadez. Es más, la obsesión por conseguir estos cánones de belleza está llevando al individuo a solicitar cada día más la cirugía. Según la Sociedad Española de Medicina del Antienvejecimiento y Longevidad, la demanda de cirugía estética (aumentos de pecho, liposucciones de caderas, aumento de labios…) se ha duplicado en los últimos años en España. Concretamente, en estos momentos llama mucho la atención la demanda de la cirugía íntima, así como el lipofilling, la himenoplastia, la vaginoplastia, entre otros.

Qué motivos llevan al individuo a solicitar una intervención quirúrgica

Aunque existen diversos motivos clínicos que llevan al individuo a solicitar una intervención quirúrgica -ya sean infecciones recurrentes de orina, lesiones derivadas del parto, relaciones sexuales dolorosas o incontinencia-, en la mayoría de los casos existen problemas de índole psíquica, como por ejemplo los complejos corporales, la insatisfacción, la ansiedad y pérdida de la autoestima. Así mismo, el sentimiento que nos han inculcado desde pequeños de que “nuestros genitales son feos, que son algo que hay que esconder, que huelen, son peludos y sangran” ha fomentado el culto a un cuerpo perfecto tanto en hombres como en mujeres. Por ello, proliferan los centros estéticos que nos prometen el ideal de un cuerpo esculpido y sin vello.

Algunos casos clínicos que llegan a las consultas relatan:

  • Pedro 24 años, Técnico informático: “me paso el día mirándome en el espejo, casi no salgo de casa, me veo como un monstruo“.
  • Anabel 16 años, Estudiante: “estoy asqueada con esa parte de mi cuerpo, los genitales, me sobresalen y cuelgan”.
  • Helena 27 años, Enfermera: “Odio mis senos, aparecieron demasiado pronto. He recibido acoso escolar y callejero“.
  • Adrian 18 años, Operario: “Mi pene no es como los demás, es pequeño y feo, temo no gustar ni poder satisfacer a una mujer “.

Qué es el trastorno dismórfico

Los estudios científicos llevados a cabo recientemente ponen de manifiesto lo preocupados u obsesionados que estamos por nuestra imagen corporal y cómo ésta, a su vez, está relacionada con un aumento de la población en problemas de autoestima, alteración de la imagen corporal,  “trastorno dismorfico“ y trastornos de la conducta alimentaria (TCA).

Concretamente, el Trastorno Dismórfico (TDC) es un trastorno obsesivo que consiste en una preocupación fuera de lo normal por algún defeco, ya sea real o imaginado, percibido en las características físicas propias, es decir, en la autoimagen. La ansiedad o preocupación experimentad por estas personas es excesiva, ya que lo perciben de un modo exagerado. El afectado puede quejarse de uno o varios defectos, de algunas características vagas, o de su aspecto en general, causando un malestar psicológico significativo que deteriora  su desempeño social o laboral, hasta el punto de manifestar síntomas ansioso-depresivos severos, el desarrollo de otros trastornos de ansiedad y aislamiento social.

Cuáles son las causas del TDC

Actualmente, se estima que entre 1-2% de la población padece TDC y que sus  causas difieren de una persona a otra. Según diversos expertos, se dan una combinación de factores biológicos, psicológicos y ambientales del pasado y presente de la persona. El padecer malos tratos, abusos sexuales o abandono pueden ser también factores contribuyentes. Además, se estima que afecta tanto a hombres como mujeres y que el inicio de este trastorno se da en la adolescencia o el principio de la edad adulta, donde comienzan la mayoría de críticas personales relacionadas con la imagen corporal.

Terapias para el TDC

El trastorno dismórfico corporal suele ser de curso crónico, y los síntomas tienden a persistir o empeorar con el tiempo si no se tratan. De hecho, se produce una alta tasa de suicidio, en torno al 80%,  y el abordaje terapéutico del mismo es mediante intervención psiquiátrica o psicológica.

Las investigaciones han demostrado que mediante la terapia cognitivo conductual (TCC) las personas aprenden a darse cuenta de sus ideas, a ponerlas prueba o a rebatir las que les hace sentirse mal, a cambiar la forma en que ven su cuerpo y a dejar de estar tan pendientes de su aspecto para corregirlo. Por otro lado, el tratamiento farmacológico con los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina también puede resultar eficaz en el tratamiento TDC.

Algunos consejos

  • Háblalo con alguien, ya sea con tus padres, un terapeuta, un psicólogo, etc. Explícale por lo que estás pasando.
  • Busca un tipo de terapia cognitivo-conductual.
  • Cambiar la forma de verse uno mismo requiere tiempo y esfuerzo.
  • Sé sincero y abierto con tus amigos, padres y terapeutas. Expresa tus miedos y sentimientos.
  • No estás solo, verás que como tú hay otras personas que sufren por el mismo problema.

Hay una gran falta de comprensión acerca de la gama real de la diversidad del cuerpo humano. Se promueve la visión de una imagen corporal infantil inquietante, imágenes de mujeres y hombres con cuerpos juveniles con vulvas pequeñas, discretas y sin vello. Es por ello que para visibilizar esta diversidad cobran importancia diferentes portales o organizaciones que intentan ofrecer una imagen real y natural del cuerpo humano, como The Labial Proyect, The vulva Gallery book o Educaixa.com. También, si quieres más información sobre este trastorno puedes consultar los siguientes portales: IOCDF, BDD (Fundación del trastorno Dismórfico Corporal) y Online body dysmorphic disorder suport group.