La bisexualidad, un término del que oímos hablar cada vez más. Pero, ¿es algo nuevo? La respuesta es claramente no. Ha existido siempre, aunque ha sido menos visible que la heterosexualidad o la homosexualidad.
A lo largo de la historia se han conocido diferentes figuras públicas bisexuales, como Julio César o Alejandro Magno, pero a día de hoy, cada vez son más los personajes públicos que se declaran como bisexuales, como la cantante y actriz Miley Cyrus, la influencer Dulceida o la alcaldesa de Barcelona,  Ada Colau. 

Cuándo empezamos a hablar de bisexualidad 

Aunque se conoce que las prácticas bisexuales han existido durante toda la historia de la humanidad, el término no aparece hasta el 1890, cuando el científico Sigmund Freud empieza a estudiarla. Antes de acuñar el término que hoy en día conocemos, la bisexualidad era catalogada como Estado de Intersexualidad Patológica.
El día 23 de septiembre -coincidiendo con la fecha de la muerte de Freud (23 de septiembre de 1939)- se celebra el Día Internacional de la Bisexualidad para reivindicar la visibilidad de la bisexualidad en general y, en especial, dentro del colectivo LGTB. Se viene celebrando cada año desde 1999. 

Bandera bisexual

La escala Kinsey 

Pero no sólo Freud estudió la bisexualidad. También lo hizo el biólogo y zoólogo Alfred Kinsey, quien ideó lo que conocemos como escala Kinsey. La escala hace referencia a la idea de que la sexualidad no se dividía tan sólo en dos lados, sino que estaba constituida por un amplio espectro.
Kinsey hizo un estudio sobre el comportamiento de la conducta sexual de hombres y mujeres (Sexual behavior in the human male, publicado en 1948 y Sexual behavior in the human female, en 1953) a partir del cual creó la escala en la que definía 7 estados de comportamientos sexuales que se alejaban de los dos básicos, considerando que 0 era completamente heterosexual y 6 completamente homosexual.

A día de hoy, se considera que sólo un 10% de personas tendrían un comportamiento completamente monosexual, es decir, puramente heterosexual u homosexual. 

Por qué hablamos de bisexualidades 

Si seguimos la idea de la escala Kinsey, llegamos a una conclusión: no hay una única manera de ser bisexual. La sexualidad es un contínuo. A lo largo de la vida puede cambiar la orientación sexual de una persona -igual que hay personas para las que no cambia nunca.
La sexualidad también se identifica con el género, es por eso que algunos críticos de Freud empezaron a hablar de pansexualidad a principios del siglo XX.
El prefijo pan significa todo en griego y hace referencia a la atracción romántica o sexual por las personas sin importar el género en que éstas se identifiquen –lo que incluiría al colectivo trans– mientras que el término bisexual sería la atracción por los dos géneros binarios, masculino y femenino.
Son muchos los que se oponen a esta distinción entre bisexual y pansexual ya que consideran que una persona bisexual no entiende de géneros, por lo que uno está incluido en el otro. Sin duda un tema interesante a discutir. 

Bisexualidades

Desmontando los mitos sobre la bisexualidad 

Existen algunos mitos e ideas preconcebidas alrededor de la bisexualidad en forma de preguntas que muchas personas bisexuales deben aguantar a lo largo de sus vidas. Ideas llenas de prejuicios e ignorancia que alimentan una falsa imagen sobre esta orientación sexual. Algunas de estas frases son las siguientes: 

  • ¿Eres bisexual? ¡Qué suerte! Así ligas más. Es bastante irracional creer que al ser bisexual te sientes atraído por todo el mundo y que, por lo tanto, podrás ligar con todo el mundo. Como si el gusto no fuera algo bastante subjetivo y personal.  
  • ¿Quieres hacer un trío? Asociado a la idea del “vicio”, muchos creen que el hecho de que te atraiga más de un género es sinónimo de estar abierto a cualquier tipo de práctica sexual. 
  • ¿Qué te gusta más? Como hemos dicho, hay tantas sexualidades como personas, así que cada persona es un mundo. 
  • Es sólo una fase, ya se te pasará. Esta frase sólo ayuda a perpetuar la idea de que sólo existen dos sexualidades extremas y no todo un espectro. 
  • La bisexualidad no existe, es sólo una moda. Creer que porque haya personajes famosos que se declaren como bisexuales sea algo snob y que la gente que se declare como tal lo haga por estar a la moda. 
  • En realidad te gusta solamente tu mismo sexo, pero tienes miedo al rechazo. Otra vez la idea de la bisexualidad como transición entre la heterosexualidad y la homosexualidad. 
  • ¿Y si me deja por alguien del mismo sexo? Qué vergüenza… La idea de la deshonra, asociada a los estereotipos de los roles de género. Si una mujer deja a un hombre por otra mujer, esto deja al hombre en muy mal sitio, pues desmonta su masculinidad. También muy asociado al concepto del machismo y a lo que la sociedad espera que seas dentro de un género u otro. 
  • Hay más posibilidades de que me engañe con otra persona. La idea absurda de pensar que a una persona bisexual le van a gustar todas las personas del planeta sólo por serlo, como si no pudieran tener una pareja estable para toda la vida. 

Mito bisexual

Muchos de estos mitos siguen presentes en la mente de muchas personas hoy en día y sólo es posible desmontarlos con educación y visibilidad del colectivo. Debemos entender que no hay una única manera de relacionarnos con el resto de personas, el sexo es una gran amplitud de comportamientos y actitudes y todas son igualmente lícitas. 

 

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