Desde hace unas décadas, el mundo ha adoptando la revolución del género como un cambio cultural positivo, a tal grado que si hace 20 o 30 años vivíamos la normalización homosexual, a día de hoy estamos más cerca de las siglas LGTBI. Ahora hablamos de la amplia diversidad de la sexualidad humana, un mundo donde no hay patrones ni estándares. Un mundo donde las categorías puras no existen, sino el mestizaje, las muchas realidades vigentes

El actual proceso social y cultural ha empezado a visibilizar a las personas transgénero y a entender que la identidad de género es diversa. Por ejemplo, a día de hoy las escuelas ya empiezan a enseñar que no existe solo lo masculino y lo femenino, sino que existe este tercer grupo de personas: las personas transgénero. De esta forma, se está poniendo en crisis el concepto de identidad sexual, se abre el espectro y se dejar de clasificar y etiquetar lo masculino y lo femenino. Precisamente, cada vez son más las personas que se identifican como personas transgénero, personas que forman parte de la realidad sexual y que ponen de manifiesto que las categorías no existen. 

La primera definición que surge sobre transexualismo data de 1953 y fue acuñada por el endocrino Harry Benjamín. Éste lo describió como la asociación entre normalidad biológica y la convicción de pertenecer al otro sexo y en consecuencia, con el deseo de cambio de sexo.

Desmontando algunos mitos

  1. Somos seres sexuados y la sexualidad está presente a lo largo de toda nuestra vida. Biológicamente tenemos un sexo masculino o femenino que se va a conformar durante el periodo prenatal y las primeras siete semanas de vida. Este proceso de sexuación se va a dar en diferentes etapas: el sexo genético -el cromosómico-, el sexo gonadal y el sexo genitalAdemás, a lo largo de la vida, la orientación sexual puede cambiar
  2. Una persona transgénero no tiene porque tener una orientación sexual. No hay ninguna prueba científica de que haya una relación entre una personas transgénero y la orientación sexual.
  3. Las personas con disforia de género a menudo se creen víctimas de un accidente biológico y están cruelmente encarceladas en un cuerpo incompatible con su identidad de género subjetiva. Por lo tanto, en realidad, la disforia de género es una patología social. En este sentido, los padres deberían de saber que los hijos tienen identidad propia y que pueden determinar por sí mismo.

Consecuencias al ser rechazado por una personas transgénero

  • La depresión
  • El suicidio
  • La vigorexia:  Es el trastorno mental en el que la personas se obsesiona por su estado físico  hasta niveles patológicos. Entonces, para ayudar a este tipo de personas, primero se ha de trabajar con la autoestima y la aceptación personal

¿Cuál es el proceso médico por el que pasa una persona transexual?

Por un lado, existe la parte clínica, y por otra, la interventiva. En ésta es donde trabajan los psicólogos. Su papel cobra una mayor relevancia cuando la persona ha sufrido durante muchos años abusos sexuales, problemas de ansiedad, entre otros. Generalmente, las personas transgénero acuden al psicólogo porque no se sienten bien consigo mismos, es decir, no se identifican con su cuerpo. Entonces, lo primero que debe de hacer es asistir a su centro sanitario habitual y hablar con su médico, y éste seguramente le derivará a la unidad de identidad de género, que son los especialistas que le va a orientar y le explicarán los procedimientos para el cambio o para, simplemente, aceptarse a sí mismo. 

Y a partir de aquí, se producen tres fases:

  1. La primera es la evaluación diagnóstica psicológica para afirmar que se trata de un verdadero caso de transexualidad: es una entrevista clínica, ya que no todas las personas son aptas para el tratamiento, no porque no puedan, sino porque a veces previamente hay una patología o una vulnerabilidad. En esta entrevista el psicólogo hace una historia biográfica (cómo ha evolucionado en su sexualidad, si se se ha sentido reprimida, cómo han sido las experiencias sexuales que ha tenido con otras parejas…), se habla de la personalidad y de sus variables (si hay una tendencia patológica y una tendencia a la obsesión…), y también del apoyo social.
  2. La evaluación endocrina y la terapia hormonal: Hay personas que empiezan a hormonar más pronto o tarde que otras, e incluso hay personas que tienen alguna patología fisiológica y que, por lo tanto, no son aptas para empezar a experimentar una serie de cambios físicos. Además, en esta fase se hace el ‘test de vida real’, en el que deben vivir con el género en el que se reconocen.
  3. Transcurrido este período de adaptación, se procede a la última fase, la que es la irreversible y la que no todos llevan a cabo: la cirugía.