Los seres vivos tenemos la necesidad de relacionarnos. Todos necesitamos el apego, el vincularnos con los demás. No somos seres únicos: vivimos en sociedad y el relacionarnos con los demás nos enseña un componente cultural de respeto, de preservación de la especie, y de hábitos que en cada sociedad se marcan de forma distinta. El otro no está para complementar o llenar un vacío -no somos de nadie-, sino para ayudarnos a crecer, porque de lo contrario aparecería la dependencia, la falta de seguridad. De hecho, los mitos románticos son distorsiones de lo que es el amor. Para dar amor, primero te tienes que querer a ti mismo.

Qué es el amor 

El amor es un concepto universal que trata de explicar, en función de cada contexto, sociedad o cultura, como nos relacionamos los seres vivos. Cuando queremos a alguien nuestro cuerpo se revoluciona. Por ello, se dice que el amor y estar drogado es un componente muy parecido. Con el amor experimentamos una sensación física. De hecho, es un proceso bioquímico que nos hace sentir eufóricos y nos hace querer más, volvernos obsesivos, no dejar de pensar en el otro o tener muchas ganas de verlo. La razón es que sentimos placer y al separarnos no podemos dejar de pensar en aquella persona. Aun así, no siempre es necesario relacionar el amor con el sexo

Según diversos estudios científicos, en la mujer se activan sistemas de la memoria y del rememoramiento y en cambio, en el hombre se activan los sistemas visuales, es decir, puede ver a una mujer el primer día y enamorarse. Por esto, a la mujer le cuesta más enamorarse: necesita recrear una y otra vez a la persona, aunque no siempre tiene porqué ser así. 

Qué tipos de amor existen

  • El amor de la amistad: no hay pasión pero hay un compromiso que puede durar toda la vida. Dos personas eligen estar juntas y se comprometen a cumplir con estos preceptos
  • El encaprichamiento: es muy típico en las relaciones superficiales y puntuales
  • El amor vacío: el estar con otro solo por interés
  • El amor romántico
  • El amor fatuo: no hay intimidad, sino que las personas sienten atracción y quieren estar juntas, pero no tienen muchas cosas en común 
  • El amor social: hay intimidad y compromiso, pero no hay pasión
  • El amor consumado: aquí hay los los tres ingredientes que influyen en la perdurabilidad de una relación amorosa, que son la intimidad, que tiene que ver con la cercanía y la capacidad de sentir al otro, la pasión y el compromiso. 

Qué son las parafilias y qué tipos de conductas parafílicas existen

Las parafilias son patrones del comportamiento sexual de las personas, en las que la fuente predominante del placer sexual no se encuentra en la relación sexual como tal, sino en alguna otra actividad u objeto. Entonces, no son lo mismo que las fantasías sexuales. Éstos son algunos tipos de conductas parafílicas:

  1. El parcialismo: al individuo solo le interesa una parte del organismo del otro, como sus labios, sus pies o su cadera. Hay una fijación hacia una parte del cuerpo y solo se obtiene placer a través de esta zona
  2. El masoquismo
  3. El frotismo: el contacto físico, el roce es un medio para recibir placer. No hay consentimiento por parte del otro. Es una práctica abusiva
  4. La coprofilia: es la excitación sexual a través de las heces, que es un comportamiento propio de los mamíferos. Éste también se puede relacionar con la lluvia dorada, es decir, la excitación con la orina
  5. El troilismo: excitación a partir de ver a su pareja tener relaciones sexuales con otra persona

El desamor y cómo superarlo

Científicamente, uno puede estar enamorado 3 años, que es el mismo tiempo que puede durar el desamor. En particular, cuando nos encontramos en esta fase de abstinencia y sufrimiento, nos encontramos con bajos niveles de un neurotransmisor llamado serotonina. 

El desapego de una relación puede ser un proceso lento y difícil. Una forma de conseguir superarlo y abrirse hacia lo nuevo es deshacerse de todas las cosas de la persona con la que hemos roto, porque éstas nos traen recuerdos y una fuerte sensación de ausencia, de añoranza. En realidad, el duelo y el desamor son dos tipos de pérdidas distintas, aunque tienen las mismas etapas: la negación, la ira, la negación, la depresión y por último, la aceptación.