Científicamente, la línea que separa tanto el dolor como el placer es realmente muy pequeña: ambas sensaciones -la primera de ellas es física y, por lo tanto, muy intensa- activan el mismo circuito cerebral. Por lo tanto, liberan dopamina -que es un neurotransmisor que genera un volcán dentro de los organismos-, endorfinas, -las del placer-, y otro tipo de neurotransmisores que liberan el dolor. Es como un péndulo, una balanza: cuando predominan las del dolor, se inhiben las del placer, y viceversa. Tiene que ver con la circunstancia y en donde se encuentre el individuo, porque los humanos nos diferenciamos los unos de los otros en cómo cada cual canaliza e integra esta sensación. 

La concepción de amor-dolor-deseo-placer 

BDSM es un término creado para abarcar un grupo de prácticas eróticas libremente consensuadas,​ que en algunos casos son consideradas como un estilo de vida.

En las escuelas se debería explicar el BDSM, porque muchas veces tenemos una versión distorsionada de estas prácticas eróticas y la relacionamos con el castigo. Tener este conocimiento evitaría, por ejemplo, las violaciones, porque muchas veces se cree que detrás hay un juego de dominación. En realidad, no todo el mundo está preparado para ello: primero hay que conocer y entender cómo funciona el ser humano y a partir de aquí, experimentar y romper la rutina si uno quiere.

En realidad, no todos somos buscadores de estímulos. Esto es lo que llamamos el umbral del dolor, es decir, cada persona tiene una tolerancia más o menos alta al dolor. Normalmente, las personas que tienen un equilibrio emocional muy alto, que son muy disciplinadas o que no se deja llevar por las emociones intensas, son las que necesitan a llegar a un extremo muy alto de estimulación para poder experimentar y llegar a una sensación de placer. En la vida real hay un control sobre los límites: ¿Hasta dónde puedo llegar?

La experimentación sexual es positiva. Sin embargo, en algunos casos pueden aparecer trastornos de conducta. De hecho, algunas personas que tienen trastornos patológicos -por ejemplo, un trastorno de la personalidad o esquizofrenia- no son capaces de tener empatía hacia la otra persona y por lo tanto, no relacionan el sexo con el amor. Un claro ejemplo sería la película Cincuenta sombras de Grey, donde Grey -un sociópata con un trauma infantil- no experimenta el amor y en cambio, la protagonista sí que quiere enamorarse y quiere que él también lo haga. 

Algunos mitos

  • Es una práctica sexual para dar y recibir placer. Por lo tanto, volverse vulnerable y entregar el cuerpo no convierte en débiles a quienes deciden realizarlo. 
  • No todos pueden ser buenos dominantes. Para ser un buen dominante es necesario contar con ciertas características, como tener la capacidad de mantener las cosas bajo control, poder exigir obediencia de la pareja con solo una mirada o un susurro y saber las reglas a la perfección. Se requiere bastante tiempo, ya que para que funcione hay que tomarse el tiempo de informarse.
  • El BDSM no siempre implica sexo, sino que también tiene que ver con juegos mentales, distanciamiento y una fascinante interacción. No todo se trata de latigazos o encadenamientos. El deseo por el control y la obediencia traspasan el umbral de los juguetes y abarcan lo que más placer les pueda provocar a una pareja.
  • El intercambio de roles: En el sadomasoquismo el amor está implícito, y tanto el dominante como el pasivo hacen sus roles y pueden invertirse. Es decir, es importante poder escoger y tener una alta capacidad empática. A estas personas se les llama interruptores.
  • Recordar siempre una palabra o señal de seguridad, para que en el momento sea placentero y excitante. Es una práctica sana del BDSM si el sumiso puede decir “no” en cualquier momento.
  • Puede ser parte de una relación formal: En realidad, el BDSM son una serie de prácticas sexuales donde la pareja formal puede realizarlas sin tabús. Todo tiene que ver con el nivel de confianza y complicidad que tengan. Si ambos quieren experimentar, no hay nada que se lo impida.
  • Los peligros y riesgos reales pueden aparecer con las personas desconocidas, así como en algunas comunidades de internet. Ante esta situación siempre es necesario poner límites y guardar la mayor privacidad.