Ha muerto la prisa

En los últimos cien años, los terremotos se han llevado la vida de más de un millón de personas; los desbordamientos de los ríos se han cobrado nueve millones de almas. Hasta ahora, las muertes se concentraban en un 95% de los casos en los países del tercer mundo. El surgimiento del coronavirus, su origen aún desconocido y sus consecuencias  sobre la salud en el hombre han cambiado vertiginosamente el mundo. Este microorganismo, cuya familia vive en la Tierra desde hace millones de años y cuya mutación natural se hace mortífera cuando pasa de un animal al hombre, ha puesto en cuarentena a todo el planeta.
Todos estamos nerviosos a causa del coronavirus , nuestra vida diaria se ha visto alterada, no sabemos qué va a pasar, las noticias constantes y las redes sociales no nos ayudan demasiado. En realidad debemos aprender a lidiar con nuestra ansiedad de una manera saludable, esto nos hará individuos más resistentes a los futuros cambios o imprevistos que aún tienen que llegar. De ahí mi frase: hemos perdido la prisa y ganado el tiempo.
El tratamiento de la ansiedad no se centra en eliminar el miedo, sino en controlar y tolerar la incertidumbre. Debemos ser conscientes de nuestro presente y mantenernos concentrados en lo que realmente está pasando y no dejarnos llevar por pensamientos negativos. Elegir de forma inteligente lo que vamos a leer y ponerse límites con la cantidad de información y al tiempo que dedicamos a ello nos ayudará.
Si sientes miedo, pero no altera drásticamente tu vida normal, no es un problema grave solo es un mecanismo de defensa. Primero deberemos determinar si el miedo a la posible muerte es un síntoma o una causa. En el primer caso, debemos hacer frente a esa fobia como si fuera cualquier otra mientras analizamos  cómo nos afecta  y tratamos de que no crezca; en el segundo caso, orientaremos nuestros esfuerzos en tratar la ansiedad que provoca el miedo.

Chica confinada en casa

Cómo reaccionamos ante el miedo 

¿Cómo procede el ser humano ante el miedo, al contagio, la muerte, el cambio de hábitos? Te mostramos las etapas que seguramente atravesarás:
Una primera fase de negación, es una fase habitual en casi todos los cambios no deseados. Nunca pensamos que nos va a pasar a nosotros, se trata de lo más difícil de asimilar. Durante esta fase puedes experimentar ira y rabia. El enfado hay que pasarlo tengamos razón o no, debemos aprovechar esta oportunidad de aprendizaje que se da ante cualquier crisis, si nos quedamos en esta fase estamos perdidos.
Una segunda fase de miedo, ¿qué va a pasar? Ante el miedo debemos transitar rápido. Es la emoción más profunda y paralizante que nos obliga a protegernos y buscar un lugar seguro. El miedo si es tóxico solo nos llevará a la histeria colectiva, a no dormir bien, a comprar de forma compulsiva, a alterar nuestra rutinas, etc. Es inútil dejarse vencer por las emociones o pensamientos negativos que en muchos casos son peor  que la propia enfermedad ya que nos daña profundamente y nos vacía de la posibilidad de afrontar  la crisis desde una mentalidad positiva al cambio, el sentido común y la fuerza.

Hombre preocupado

Una tercera fase de afrontamiento de la realidad, ahora ya no hay miedo ni rabia, solo tenemos tristeza y frustración. Nos encontramos decepcionados y abatidos por las cifras de enfermos y muertes, porque conocemos personas afectadas, sus consecuencias, etc. Es el momento de la aceptación plena de la realidad. En realidad la mayoría de las personas estamos más que capacitados para sobreponernos a situaciones difíciles y para aprender de esos momentos de crisis y volvernos más fuertes.
Una cuarta fase de aprendizaje, en la cual vamos a volver a confiar en nuestras capacidades alcanzando una “nueva normalidad”. Cuanto más nos esforcemos en ver los aspectos positivos de vernos limitados o recluidos antes aprenderemos a salir de la crisis y más rápido atravesaremos la curva de cambio hacia nuevos hábitos o modo de vida. En esta etapa, el humor, ayudar a los demás, adoptar nuevas medidas de autocuidado (alimentación, higiene, ejercicio, organización,etc.) y aumento de la comunicación nos harán ser más conscientes de que estamos aprendiendo para mejorar.
Una quinta y última fase: el fin. El conocimiento de las causas y modo de frenar el coronavirus (vacuna) nos habrán hecho más fuertes.
El coronavirus será un hecho histórico más en la historia de la humanidad, al igual que otras que vendrán y estaremos vivos para contarlo.  Si somos conscientes de todas estas etapas y hemos aprendido como sociedad, habrá valido la pena, a pesar de la pérdida de vidas humanas en este camino.

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