Un tercio de nuestra vida la pasamos durmiendo: es lo que más hacemos, día a día, noche tras noche. Por ello, cualquier problema durante el sueño nos afecta cotidianamente, tanto de noche, como de día, condicionando muchas veces nuestra vida, porque las funciones del sueño son importantísimas para nuestro organismo. En este sentido, el dormir lo necesario cada día es un aspecto básico para nuestra vida. Sin embargo, cada persona necesita una cantidad de horas de descanso diferente: lo más habitual es que con ocho horas sea suficiente, pero hay quien necesita menos.

Cuáles son las consecuencias de no dormir bien

La vida moderna exige un permanente proceso de aprendizaje, atención, concentración y vigilancia, además de funciones cognitivas que tienen un papel fundamental, como la conducción, el control y la observación. De hecho, todas están íntimamente relacionadas con un buen descanso. Por eso, el sueño no reparador tiene consecuencias sociales y médicas importantes que afectan por igual a todas las edades y estamentos sociales. 

Algunas de sus consecuencias son dificultades para el aprendizaje, déficits de memoria, irritabilidad, dolor de cabeza, depresión, ansiedad (haciendo necesario acudir a un psicólogo especialista en ansiedad), cansancio, disminución de nuestras defensas, entre otras. A todo ello hay que añadir que en España dormimos menos porque nos levantamos igual de temprano pero, en cambio, nos vamos a dormir más tarde que en otros países.

Cinco consejos para dormir bien

La escuela de Medicina de Harvard (EEUU) ha revelado una serie de consejos para lograr un plácido sueño, es decir, un sueño reparador y saludable, esencial para que nuestro cuerpo esté saludable y con energías para afrontar cualquier tarea al día siguiente. Aquí te proponemos cinco:

  1. La luz o el ruido influyen negativamente en la calidad del sueño, aunque creamos que estamos acostumbrados: Una cama confortable y una habitación tranquila y a oscuras es el mejor ambiente para una buena noche de sueño. Si podemos, debemos evitar tener cerca elementos electrónicos que nos iluminen o emitan ruidos.
  2. Disfrutar de un rato de descanso antes de ir a dormir: A la cama hay que llegar relajado, por eso es importante relajarse una hora antes de ir a la cama.
  3. Tener un estilo de vida saludable que favorezca nuestro sueño: No ingerir excesivo café, té, bebidas alcohólicas, chocolate, Coca-Cola o bien medicamentos que puedan tener cafeína, sobre todo durante las horas previas al descanso nocturno. Si hemos sido fumadores seguramente podamos sufrir dificultades para iniciar el sueño o interrupciones durante la noche por la privación de la droga. El alcohol, por otro lado, lentifica la actividad cerebral y favorece el sueño al principio pero luego puede interrumpirlo en sus etapas posteriores. Entonces, hacer ejercicio físico, preferiblemente por la mañana y de forma regular, ayuda a dormir mejor. Si hacemos ejercicio horas antes de ir a dormir puede provocar alteraciones del sueño y si lo realizamos de forma irregular y llevamos una vida sedentaria podemos padecer insomnio e incluso generar ansiedad. Además, comer en exceso antes de acostarse puede interferir también en el sueño. Es recomendable evitar las comidas pesadas y, a ser posible, ingerir alimentos ligeros que no requieran un gran proceso de digestión. La ingesta de leche y otros productos lácteos favorecen una ingesta liviana.
  4. Disminuya el tiempo que pasa en la cama si no está durmiendo: Si permanecemos mucho tiempo en la cama dando vueltas a la espera de dormirnos podemos caer en un proceso de estrés y ansiedad que lo único que hará es agravar el cuadro de insomnio. Levántese y póngase a hacer una actividad suave o tranquilo (leer, escribir, planchar, darse una ducha de agua caliente, ver un documental, escuchar música…) que le ayude a relajarse.
  5. Conservar los horarios: Tener una agenda estable es básico para poder crear unos hábitos saludables del ciclo del sueño. Si es posible no debemos alejarnos mucho los fines de semana de los horarios que tenemos entre semana a la hora de irnos a dormir.

Por último recuerda que lo más importante es conseguir una constancia en estos buenos hábitos de vida y practicarlos de forma adecuada, ya que esto te ayudará a conseguir con éxito una buena solución a tus problemas de sueño.