Hace tiempo que en la sociedad se debate sobre las diferentes orientaciones sexuales, ya sean heterosexuales, homosexuales, bisexuales, transexuales o polisexuales. Todos han encontrado su lugar en la conciencia colectiva. Todos han reclamado sus derechos para poder disfrutar de su sexualidad libremente. Sin embargo, existe una orientación de la que hasta hace poco no se hablaba o no se conocía y que parece tener cada vez más adeptos: el movimiento asexual. Correctamente, este grupo de personas se caracteriza por haber optado a no incluir el sexo en sus vidas, pero no por motivos religiosos, morales o políticos, sino que simplemente no experimentan ningún tipo de atracción sexual hacia personas de ningún género.

Algunos estudios afirman que el sexo está sobrevalorado y que siempre lo ha estado, solo que ahora la gente se atreve a decirlo, a exponerlo y a gritarlo. Es más, al menos una de cada cien personas se identifica como asexual. Y tras mucho tiempo en el armario, esa creciente comunidad asexual quiere visibilidad y respeto.

La Nueva generación ACE

Los jóvenes asexuales han elegido agruparse con el nombre de “ACE”, que, en español significa “as“, en referencia a las cartas de Póker. Específicamente, se subdivide en 4 tipos -los 4 tipos de Ases-, donde cada uno representa distintas intensidades de pulsión sexual, ya que para ellos “la asexualidad no es un vacío uniforme. También la ausencia de deseo está cargada de grados y matices”.

Desde mediados de los años 80 se ha ido constatando un descenso progresivo en las prácticas sexuales de la población general. De hecho, diversos estudios, tanto en la población anglosajona como americana, parecen encontrar como causa de este descenso de prácticas sexuales la llegada de la era tecnológica. En realidad, este fenómeno se está generalizando en todas las sociedades altamente tecnificadas. En estas sociedades se respira e irradia erotismo por todos sus poros y, al mismo tiempo, emerge una apatía y la indiferencia hacia el sexo. Nunca el sexo ha estado tan omnipotente y, paradójicamente, son cada vez más las personas que renuncian a él. Una sociedad que cada vez da menor valor al gozo y al placer que proporciona la intimidad sexual.

De manera insidiosa, lenta, silenciosa y gradual se está imponiendo una nueva visión cultural de la sexualidad Los asexuales, reclaman su derecho a vivir y relacionarse sólo románticamente. Según la prestigiosa revista científica The Journal of Sex Research, entre el 1%-3% de la población mundial es asexual. Muchos de ellos están inscritos y se congregan en la Web de AVEN (Asexual Visibility and Education Network), organización fundada en 2001 por David Jay. Este nuevo movimiento social busca un reconocimiento de la identidad sexual: la Asexual.

En el campo de las ciencias humanas y sociales, la asexualidad se relaciona con las personas que renuncian al sexo, que no lo consideran importante en sus vidas o pueden vivir sin sentir su necesidad. En la actualidad, existen personas que no soportan vivir solas pero que tampoco quieren comprometerse con las exigencias, dificultades y obligaciones que conlleva el hecho de mantener relaciones sexuales dentro de una pareja ya sea estable o temporal.

Por qué hay personas que no desean mantener relaciones sexuales

La verdad es que no se conocen las causas de la asexualidad, ya que los niveles de hormonas en este tipo de personas son normales. Se atribuyen múltiples factores que aún no se sabe que peso tienen en su deseo de no querer mantener relaciones sexuales. Algunos de ellos son:

  • Hay personas que no desean mantener relaciones sexuales porque no encuentran la ocasión de mantener una relación sexual íntima que pueda satisfacer sus necesidades emocionales.
  • Hay quienes no encuentran una pareja que coincida con su forma de entender y vivir las relaciones sexuales
  • Otro factor es que algunas no sienten deseo y no pueden disfrutar de la sexualidad.

La persona Asexual no quiere que se le encuadre en ninguna categoría sino que se le respete por haber decidido libremente abstenerse de la sexualidad por razones personales, que su asexualidad para ellos no es una opción sino una inclinación natural. Su vida carece de impulsos sexuales (ni los reprime ni los controla), se consideran personas normales que no tienen miedo al sexo, que no están condicionadas por prescripciones morales, éticas, religiosas o políticas. Sencillamente, no tienen impulsos sexuales ni tampoco desean tener pareja sexual ni fundar una familia como la mayoría de personas.

Así mismo, este grupo social -que va en aumento- está poniendo de manifiesto que, en general, en la sociedad actual la práctica sexual está en crisis, ya sea en las parejas estables como en las personas solteras. Por ello, los expertos afirman que si se mantiene y agudiza esta tendencia en el tiempo, el sexo como lo hemos conocido hasta ahora, con contacto corporal, visual y intercambio de fluidos, no va a tener un gran futuro. En otras palabras, es posible que nuestra sociedad esté empezando a separar la sexualidad de la función reproductora.