Porqué se ha apagado la chispa, dame una razón, que ha pasado, ya no me quieres…?
A veces las razones sobran, otras escasean, escuecen las preguntas sin respuesta…se acaba el amor, se agota, se evapora y la sed nos quema en la garganta y un dolor intenso nos nubla la capacidad de razonamiento. Cuándo se apagó la chispa? Ese sentimiento indescriptible que me aseguraba que, pasara lo que pasara, contigo todo iría bien.
Hay ocasiones en que uno quiere quemar todos los barcos y agotar todas las cerillas antes de darse por vencido pero, no es suficiente con la voluntad de uno sino requiere de la necesidad y el deseo de dos para volver sobre sus pasos, aprender , perdonar y reconstruir mutuamente.
Las relaciones de pareja no han sido siempre como hoy las conocemos, han cambiado en los distintos periodos de la história. La pareja hoy día se encuentra sometida a fuertes corrientes de opinión y modelos sociales globalizados con el fín de cubrir sus propias expectativas personales.
La revolución sexual de los años sesenta abrió muchos caminos antes vedados a la sexualidad y las relaciones de pareja. De alguna manera el placer constituye un obetivo fundamental en cada miembro de la relación, la satisfacción femenina constituye un derecho en lugar de un tabú, así como hay una mayor flexibilidad en temas como las relaciones prematrimoniales. Que los tiempos han cambiado y no hay amor para la eternidad lo sabemos ya casi todos. Hoy en día estamos acostumbrados a vivir una sucesión de relaciones amorosas temporales que acaban frustrando nuestras expectativas de felicidad.
Los psicólogos en nuestras consultas procuramos dar consuelo a los damnificados, sabiendo de antemano que el sentimiento de fracaso en el proyecto amoroso salpica de forma desigual a cada miembro de la pareja.
Conocer a alguien, saber qué piensa, qué criterios articulan su existencia, qué carácter tiene, cómo es su vida sentimental, qué motivaciones profundas mueven su mundo interior…el objetivo en definitiva es conocer y sumergirse en la vida de alguien buscando la llave maestra para llegar a descubrir sus secretos.
Las rupturas conyugales traen consigo nuevas experiencias y horizontes que tratan de dejar atrás las heridas, cicatrices y fracasos con el fin de poder vivir nuevas relaciones que le lleven al individuo a un crecimiento personal que le acerque a la felicidad personal . Así pues se pregunta cómo puede hacer para su nueva pareja funcione ¿, es posible volver a ser feliz? Cómo puede evitar cometer los mismos errores?
Si pudiéramos saber con mayor exactitud cuando empieza el declive en una relación ¿ tal vez nos iría mejor? La realidad es que nos cuesta admitir que hemos fracasado, que nos hemos equivocado, que no estamos preparados y hasta que no llegamos a este punto en la terapia no se produce un verdadero avance personal.

Cuanto mejor comprendamos porqué la relación se rompió, mejor entenderemos qué nos ha pasado, cómo somos y cómo nos relacionamos emocionalmente con los otros. Los psicólogos sabemos que si no llegamos a entender bien una ruptura, es posible que volvamos a incurrir una y otra vez en los mismos errores en futuras relaciones.
Algunas parejas se deterioran progresivamente con el paso del tiempo. En ese proceso decadente se pierde la pasión inicial, la intimidad , el respeto y el compromiso al que llegaron cuando formalizaron su relación.
La prestigiosa Socíologa Diane Vanghan describe de forma magistral y simple cuales son las fases que conducen a la ruptura de una relación:
– En primer lugar uno de los dos se va sintiendo incómodo. La quiebra del compromiso suele empezar unilateralmente y sin despertar sospechas. No dice nada porque quiere estar completamente seguro de lo que está sucediendo.
– En este momento empieza a reflexionar internamente sobre qué le está pasando, sin compartir con la pareja su preocupación con lo cual la comunicación y la intimidad con el otro se interrumpe.
– Al cortarse la comunicación, retiene información relevante para la pareja con el fín de meditar, desarrollar planes y tomar decisiones sobre qué debe hacer para resolver el problema. Su pareja, al no tener idea de su insatisfacción, no puede hacer nada para resolver conjuntamente el problema.
– El insatisfecho expresa su malestar de forma indirecta y sutil hacia el otro de modo que el otro no llega a entender qué sucede, ni es consciente de la magnitud real de su descontento o infelicidad.
– El insatisfecho ante la magnitud de su malestar intenta buscar nuevas fuentes de satisfacción personal ( amigos, actividades deportivas, culturales..) a las cuales progresivamente va dedicando más tiempo y recursos generando dudas en el otro sobre qué le está ocurriendo y por qué , creyendo que todo apunta a una crisis de la edad, laboral, social…
– Al aliviar parcialmente su malestar al abrirse a nuevas relaciones o actividades se produce un mayor distanciamiento de su pareja y empieza a atribuir a su pareja su insatisfacción, se ve a sí mismo como una víctima de la relación fallida.
– Su creciente frustración se va haciendo más evidente para todo el mundo y ahora intenta convencer al compañero de que todo va fatal y de que no vale la pena seguir con la relación. Expresa su insatisfacción de forma sesgada a sus amigos y familia con el fin de encontrar apoyos para su plan de acción futuro.
– Mientras tanto conviven bajo el mismo techo, pero no existe comunicación alguna el distanciamiento físico y emocional es más que evidente. Curiosamente ambos saben que pasa algo pero ambos explican su insatisfacción o historia personal de modo muy diferente.
– El iniciador del proceso de ruptura quiere terminar la relación, manifiesta públicamente su insatisfacción, mientras que el otro piensa que el problema está en el otro que está pasando un mal momento y que nada tiene que ver con la dinámica de la pareja. Por ello le aconseja que pida ayuda a un profesional ( psicólogo) .Una vez en terapia el iniciador puede sentirse apoyado para poder definitivamente romper con la relación.
– Es entonces cuando se decide a hablar con su pareja cuando los enfrentamientos con l son manifiestos y más directos, pues se siente más seguro y decidido a afrontar la ruputra. Para su compañero es una situación subrealista, inconcebible, no sabía que la relación estaba tan mal, esta en shok…reacciona mal con lo cual el iniciador justifica su decisión y desacredita con ello a su pareja. En esta fase, la pareja empieza a indagar sobre qué ha pasado, desde cuando, por qué, …se vuelve un investigador metódico.
– Cuanto más se siente acosado, el iniciador inicia un proceso de no retorno aunque su pareja esté dispuesta a cambiar , hablar o darle cuanto necesite con tal de retenerle a su lado.
– El equilibrio de poder entre ambos se ha roto, el iniciador se siente omnipotente porque de su decisión depende que la relación continúe o no. El malestar o insatisfacción parece haber cambiado de bando y ambos empiezan a sufrir de manera distinta el dolor de la ruptura y iniciando nuevos procesos en su devenir personal.
– El iniciador de la ruptura puede conservar o cambiar su núcleo social en función de los apoyos recibidos mientras que el rechazado se ve abocado a redefinir la relación, descubrir cúales fueron las causas o grietas de la ruptura y así pasar página.
– La reconciliación de la pareja si es que es posible, pasa por no querer retornar a su situación anterior, sino que debería situarse en una transición hacia una nueva forma de relacionarse y vivir.