“ Xavier “ 20 años

De niño era un alumno risueño, juguetón, hablador, imaginativo, me gustaba interactuar con mis compañeros de clase, en la hora del patio me iba con las chicas pues no me gustaba jugar al fútbol o hacer deporte, cuando podía me llevaba un libro de aventuras y leía. Un día con una compañera hicimos invitaciones para toda la clase en la cual anunciábamos que íbamos a celebrar nuestra boda y deseábamos invitarles a la celebración, recuerdo ese día como un día superdivertido, entonces tenía 10 años. Me encantaba bailar, dibujar, disfrazarme, reír y aprender cosas nuevas. Mis compañeros se reían de mí, me insultaban y algunos de ellos me hacían bullying. Hoy día vivo en otra ciudad por motivos de estudio y aún así me cuesta encontrar personas que me acepten como soy y vean mis cualidades positivas. Sufro actualmente fobia social.

Se ríen de mí porque soy diferente y yo me río de ellos porque todos son iguales”  Kurt Cobain.

Hoy vivimos en la era del mayor avance del conocimiento científico y tecnológico, hecho que ha favorecido una mayor longevidad y calidad de vida.  Sin embargo no podemos decir lo mismo respecto al crecimiento ético y moral pues parece ir en sentido contrario a este crecimiento científico. El hombre en busca de su mayor crecimiento personal e individual ha olvidado valores como son la tolerancia, el respeto y la solidaridad.

Cada día encontramos ejemplos en todos los medios escritos y visuales donde se manifiestan nuestros prejuicios y discriminación por: orientación sexual, etnia, creencias políticas , religiosa y sexual  ( violación grupal a una menor en Lérida, agresiones a homosexuales, parricidios, atentado bomba en Londres, tráfico de personas, tensiones en las fronteras por los flujos migratorios …etc. Los mecanismos de presión social sobre el individuo son demoledores, si no disponemos de una buena autoestima y una personalidad sólida estamos condenados a sufrir una normalización de nuestro pensamiento. Por lo tanto una pérdida de nuestra libertad para pensar y decidir por nuestra cuenta. Celebrar nuestra identidad, motivaciones, pasiones e intereses etc. tiene un coste elevado en nuestro mundo de hoy. Debemos trabajar en nuestro “ ego” personal desde la interacción con los demás, participando en ser parte de algo, buscando seguridad en nosotros mismos, aceptando las  diferentes raíces sociales, culturales y familiares.

¿Cómo cambia la personalidad?


La personalidad de un individuo se forma a lo largo de toda la vida. Sin embargo, la primera etapa, los primeros años de nuestra vida son cruciales para afianzar
una base sólida de la personalidad. ¿Cómo se consigue esto? Con una educación basada en potencia

r la autoestima del niño y en la confianza en sus posibilidades. En torno a los 8 meses de vida, el niño va experimentando y descubriendo el mundo. Es en torno a los dos años de edad cuando el sujeto empieza a verse como ser distinto a los demás individuos y reconoce ideas, creencias, intereses y motivaciones propias. El niño comienza a relacionar de forma progresiva con  el medio que le rodea con su yo, aumentando su sentido del ser y va afianzando su personalidad.

Una personalidad sana y madura consiste en una identidad segura y confiada que respeta los derechos de los demás, asume sus propias responsabilidades y es capaz de estar satisfecho de sus logros personales. Celebrar nuestra identidad, reforzar día a día nuestr

a autoestima cómo cuidamos nuestro corazón para que dé impulso o vitalidad a todo nuestro cuerpo para que refleje toda nuestra esencia en nuestro entorno es vital para ser felices. Nuestros progenitores tienen una gran responsabilidad en nuestra infancia para lograr este objetivo, es por ello que es importante que los progenitores:

  1. La imagen que tienen y tendrán en el futuro de ellos mismos dependerá de la imagen que nosotros les proyectamos, la seguridad y confianza que les transmitimos en la consecución y alcance de sus propias metas
  2.  Las normas y los límites les fortalecen, pues dotamos de estructura al contexto, les ofrece seguridad y conocen cómo se tienen que comportar en determinados contextos. Por supuesto, en todos los entornos tiene que existir márgenes de flexibilidad que permitan desarrollar su creatividad e individualidad, pero los padres tienen que capacitar al niño para que desarrolle una tolerancia a la frustración adecuada y pueda asumir normas sociales en un futuro.
  3. Los padres somos su modelo de referencia a seguir, así en la medida que nosotros afrontemos la vida con positividad, asumamos nuestras responsabilidades, respetemos a los demás y resolvamos nuestros problemas con fortaleza, así repetirán ellos.
  4. Necesitan una dosis fuerte de cariño y aprecio, todos los seres humanos necesitamos sentirnos queridos, la calidad emocional que recibe al niño repercute directamente en su autoestima, ofrezcámosles afecto diario como parte del proceso educativo.

A partir de los 4 años de edad, el menor empieza a ser influenciado por las evaluaciones externas, la imagen que los demás pueden tener de él y la valoración que los adultos puedan hacer sobre sus competencias o conductas van a influir notablemente en la percepción que tenga él de sí mismo. A partir de esa edad y hasta la preadolescencia todo es actividad, movimiento y experiencias, para adquirir mayor autonomía o independencia física y verbal. En su curso evolutivo irá pasando de una visión más fantasiosa a una más realista del mundo que le rodea.

La adolescencia y la personalidad

Si no somos capaces de llevar a cabo estas premisas en la educación de nuestros hijos podemos correr el riesgo de crear en él una herida emocional que puede arrastrar a lo largo de su vida y condicionar su rendimiento e integración social.

Ya en la adolescencia, a partir de los 12 años, a consecuencia de los cambios físicos y hormonales que experimentará irá dejando paso a una conducta más inestable, una mayor introversión o timidez, distanciamiento familiar y a ser más influenciable por su entorno. Aparecerá la conducta rebelde que se opone a horarios, obligaciones, comidas, vestuario,etc., etapa cargada de continuos cambios que le transmiten una gran inseguridad y le harán sentir que “ no se conoce “. Comienza a centrar mucha parte de su atención en su cuerpo o imagen corporal y en la opinión que los demás puedan tener de ellos. Ahí empieza su autoestima y su confianza en sus competencias o habilidades para estar en la cuerda floja.

Un adolescente cuando experimenta el rechazo aparecen signos de conducta y reacciones emocionales que nos indican que algo no está yendo bien. Algunos de estos síntomas son: impulsividad, hiperactividad, desobediencia, conducta destructiva, falta de autocontrol, así como pasividad, apatía, retraimiento social, conducta autodestructiva y somatización. 

El adolescente teme ser diferente, llamar la atención, no obtener la aceptación o aprobación de su familia, amigos o de personas significativas para él.

Ralph Walde Emerson dijo una vez “ Imitar es suicidarse”     

Consejos por si estás en un mal momento

En realidad no deberíamos tener miedo a ser iguales, no a ser diferentes. Las diferencias nos hacen únicos, irrepetibles y válidos mientras que la normalización de pensamiento y comportamientos implica que en algún punto del camino hemos perdido nuestra libertad para decidir y pensar por nuestra cuenta. 

Pero si por el contrario no hemos cogido un buen camino de desarrollo y padecemos heridas o traumas emocionales debemos poner manos a la obra y afrontar el problema ya sea hablando con la familia, amigos o pidamos ayuda a un profesional experto en estos temas, la autoestima y la autoconfianza en uno mismo serán trascendentales para conseguir nuestros retos personales o profesionales.

Aquí te dejo algunos consejos terapéuticos que te pueden ser de utilidad si te encuentras en un mal momento:

  • Debes aceptar la herida emocional como parte de uno mismo para liberarte de ese dolor.
  • Perdona para liberarte de tu pasado
  • Comenzar a cuidarte con amor y priorizarte ante los demás
  • Pide ayuda a un profesional Psicología
  • No extraigas conclusiones generales de las vivencias particulares.
  • Conoce gente nueva
  • Las relaciones personales requieren tiempo, tener paciencia no debes siempre desear encajar, tener personas con fines comunes y diferentes complementarán tu desarrollo .
  • Pon en valor aquello que te hace diferente o especial, eres una persona única y con cualidades propias.
  • Busca la compañía más allá de las personas, asiste a eventos  ( teatro, cine, charlas, espectáculos, bailes, paseos, visita a lugares, leer, viajar…) que te den una perspectiva más amplia de tu propia existencia.

 

 “ La persona que sigue a la multitud normalmente no irá más allá de la multitud. La persona que camina sola probablemente se encontrará en lugares donde nadie a estado antes. “ Albert Einstein

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