El poliamor ha estado presente desde tiempos inmemoriales, aunque casi siempre de forma oculta, porque las convenciones sociales la sancionaban. Aun así, ha habido referentes, como las escritoras Anaïs Nin y Simone de Beauvoir que se atrevieron a escoger esta relación múltiple como forma de vida. Precisamente, aunque la práctica del poliamor es bastante anterior al nacimiento de esta palabra, el concepto como tal nace a los años 60 en Estados Unidos como una forma de relación amorosa compuesta por más de dos persona.

Tipos de relaciones poliamorosas

El poliamor tiene diferentes variables. En efecto, la capacidad de amar no es limitada: no hay una fórmula de pareja única. Aun así, hay tres grandes tipos de relaciones poliamorosas, pero estos son muy cambiables y discutibles:

  • Poliamor jerárquico: en esta categoría hay un grupo nuclear en el que la relación es más intensa y una periferia en la que las relaciones establecidas son secundarias. Normalmente cada persona tiene una relación primaria y otras de menor importancia, lo que hace que las personas involucradas en una relación primaria puedan imponerle vetos a la otra.
  • Polifidelidad: está restringido a un grupo de personas determinado con límites muy acotados. Fuera de este grupo el sexo no está permitido.
  • Anarquía relacional: es la más distinta a la monogamia, porque no hay ninguna restricción, presión o límite sino total libertad en cómo relacionarse con cada persona. Se distingue de las otras formas para ser la más desestructurada, aunque siempre se basa en el consenso y requiere un grado de compromiso que se construye desde cero. Es el ideal del amor libre.

¿Hay una fórmula nueva?

Actualmente, hemos ido evolucionando. De hecho, aunque la sociedad actual sea aún patriarcal y exclusiva -la legislación europea no reconoce, por ejemplo, las paternidades múltiples-, poco a poco en Occidente se van asentando las bases a favor de esta práctica. Es más, estamos pasando de la monogamia, es decir, de una relación de pareja establecida de forma fija y con estrechez entre dos personas, hacia el poliamor, una forma de elección mucho más abierto y en auge. 

Poliamor es una palabra inglesa (polyamory) compuesta del griego poli: ‘muchos’, y del latín amor

A diferencia de la poligamia, en el poliamor no hay una relación de poder, sino que todos los miembros tienen libertad para disfrutar amorosamente y afectuosamente de otras personas. En realidad, el poliamor es un concepto estrechamente relacionado con la pluralidad del amor, o sea, de cómo los que lo practican son capaces de amar a los demás. En el poliamor la clave está en amar. Es lo que cada cual establezca en cada momento de forma consensuada y de corazón. De hecho, el poliamor tiene como símbolo un corazón con un infinito dentro, que significa “el amor es infinito”. 

El poliamor tiene mucho que ver con la capacidad humana, porque ser poliamoroso no significa estar en una relación, sino sentir que se tiene la capacidad de amar o de relacionarse de manera afectiva con más de una persona. La capacidad de amar nace del ser humano como una condición innata, pero si no nos amamos a nosotros mismos, es difícil que podamos amar a los demás. 

Entonces, ¿los celos son buenos?

Los celos tienen un componente posesivo (el otro es solo mío) y parten del propio individuo: hacen referencia a un componente de inseguridad, falta de reconocimiento y autoestima

Existen mitos del amor romántico, de la media naranja o del sin ti no soy nada. En realidad, cada uno es ya su media naranja y no necesita a su otra media. Uno ya es completo y está equilibrado consigo mismo. Por esto, uno se debe amar a sí mismo. Si te sientes bien contigo mismo te sientes completo, no necesitas que el otro te complemente y estás preparado para amar a los demás o, incluso, para el poliamor. 

Desmontando los mitos sobre el poliamor

  • Si tienes una relación abierta es que no amas a tu pareja porque si la amaras no necesitarías a nadie más: hay parejas que rompen por haber conocido a alguien más pero siguen amándose o, al menos, siguen manteniendo un vínculo emocional fuerte. 
  • Es una moda: Es una revolución, porque la gente quiere manifestarlo abiertamente. El poliamoroso no es un pervertido que quiere experimentar. 
  • Si no estás celoso es que no estás enamorado: los humanos podemos ser potencialmente celosos, pero debemos asumirlos y gestionarlos, que no nos dominen, absorban o anulen. 
  • El poliamoroso es así porque tiene miedo al compromiso: no es cierto, porque las reglas son abiertas, consensuada y hay un concepto de lealtad, honestidad, sinceridad y comunicación.

Ingredientes para iniciarse al poliamor

En el poliamor no hay una regla básica, sino que el equilibrio para que todas las partes estén satisfechas se va estableciendo a través de vínculos, pactos y acuerdos libres. Aun así, hay una serie de pautas para iniciarse en esta multirelación:

  • La honestidad: ser responsable con el otro y que el otro conozca abiertamente la necesidad de querer a otras personas. Sin engaño, traición, tabúes, complejos o deslealtad, sino conocimiento. La base está en que el otro conozca qué reglas, qué tipo de relaciones mantenemos con el otro, etc. 
  • La comunicación es esencial.
  • La sinceridad: cuando no existe de forma constante es cuando aparecen los celos. 
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