La sexualidad la debemos entender como una motivación básica porque dirige y intensifica la conducta de los seres humanos. De hecho, es un deseo que debe materializarse con tiempos distintos, porque nuestro cuerpo sufre a nivel hormonal, fisiológico y emocional. 

Entonces, la sexualidad está centrada en el deseo sexual, que no desaparece a la tercera edad, sino que es permanente. Aun así, quizás donde exista una mayor limitación del placer es a partir de los 75 años, porque hay un proceso de envejecimiento. Además, este deseo sexual está producido tanto por factores externos -así como tener un aspecto físico agradable- como por estímulos internos, que son los que forman parte de nuestro pensamiento y los que nos incitan a encontrar a los demás y fluir con el otro.

Algunos consejos para el sexo después de los 60 

La vejez tiene una concepción social inventada, porque aunque seamos mayores, seguimos siendo objetos de deseo. Sin embargo, existen cambios en cada etapa de la vida. Es decir, hay diversos hándicaps sociológicos y fisiológicos relacionados con el sexo a los que se pueden enfrentar las personas mayores. 

Por ejemplo, en el caso de los hombres se reduce la producción de esperma y testosterona, la erección es un proceso más lento (pero cuando llega, dura más tiempo) o el proceso de recuperación después del orgasmo es más lento. Así mismo, el hombre en la etapa juvenil es más reactivo e impulsivo, pero en la etapa más tardía las caricias son muy importantes para llegar a la excitación. En el caso de las mujeres, aparece la menopausia, sequedad vaginal, dolor durante el coito, más dificultad en alcanzar el orgasmo, entre otros cambios.

Sin importar la edad, practicar sexo tiene beneficios. Por ello, hoy en día existen muchos tipos de ayuda y terapia para disfrutar del deseo sexual después de los 60. Aquí van algunos consejos para favorecer la sexualidad en esta etapa:

    • Aceptar que es una nueva etapa: Primero hay que afrontar con naturalidad que no se puede abordar la sexualidad de la misma forma que antes, pero en ningún caso debemos dejar de practicar el sexo. Aceptar también nuestro propio cuerpo y el del otro y recordar que el amor no tiene edad. 
    • Debemos abolir el estereotipo del viejo verde: las personas mayores también pueden disfrutar de una vida sexual normal o plena, o incluso más satisfactoria que en una persona joven. Además, una persona mayor también puede formar una familia, entrar a trabajar, emprender un proyecto importante, etc.
    • La salud es prioritaria para poder desarrollar bien nuestra sexualidad: hay diversas formas de cuidarse, así como una moderación por el alcohol, el tabaco, la sal, las grasas y  las tensiones, combinada con el aumento de ejercicio físico, tener alguna motivación en la vida y de un contorno social que de apoyo y acepte a esta persona
    • El objetivo no debe ser el orgasmo en sí, sino deleitarnos en el camino: Se trata de combinar aquello que hemos aprendido en una primera vez, ya que finalmente, es enriquecedor para la persona.
    • Comunicarse con la pareja sexual: decir lo que queremos y lo que no. Encontrar una nueva intimidad y superar el miedo de hablar del tema.
    • En el mercado hay tiendas eróticas con una infinidad de productos para disfrutar más y mejor.