Si fuésemos sinceros, no nos costaría admitir que todos, alguna vez en nuestra vida, hemos tenido pensamientos que nos asustan. Por suerte, son pensamientos fugaces. Por suerte, sabemos discernir que nada tienen que con nuestra forma real de comportarnos, ni con nuestros valores éticos, morales o religiosos que nos permiten dilucidar sabiamente entre lo que está bien y lo que está mal. Sin embargo, hay un grupo específico de personas que sufren estos pensamientos obsesivamente, ya sea en forma de ideas, imágenes o impulsos que le impiden llevar una vida satisfactoria o normal, en estos casos, lo mejor es consultar con un psicólogo especialista en ansiedad.

Éstos pensamientos -que no tienen intención de hacer daño a nadie- son como un intruso en su mente: parecen surgir de la nada. No se tratan de algo en lo que la persona necesite pensar, sino que la persona no es capaz  de descartar o diferencias ideas absurdas. De hecho, aunque sabe que son absurdas e improbables, no puede dejar de darle vueltas. Cuanto más lucha contra ellas, más fuerza tienen, más le invaden su mente y más ansiedad siente. 

Qué son los Trastornos Obsesivos Compulsivos 

La psicología clasifica a las personas que padecen este tipo de síntomas dentro del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Según los estudios científicos más recientes, la reiteración de estos síntomas durante la infancia podría multiplicar la posibilidad de desarrollar TOC en la edad adulta. Es en esta etapa cuando padecer la enfermedad se convierte en un gran problema, por su cronicidad y difícil tratamiento. El principal y frecuente motivo de ocultamiento de la enfermedad es que la persona obsesiva es totalmente consciente de su problema y teme darlo a conocer por miedo a no ser comprendido y o ser considerado un loco. Sin embargo, un 2% de la población mundial sufre un Trastorno Obsesivo Compulsivo.  

Los TOC más frecuentes en nuestro entorno son: 

  • Compulsión por la limpieza
  • Compulsión por la comprobación
  • Los pensamientos, imágenes e impulsos obsesivos que llevan a la persona plantearse lo siguiente: “¿Y si soy un psicópata?, ¿y si tengo el Sida? , ¿y si me da un infarto?, ¿y si soy gay?, ¿y si me vuelvo zoofílico?, ¿y si me contagio de gérmenes?, entre otras cuestiones. En realidad, todos podemos haber pensado así y no deberíamos alarmarnos: éstas ideas tal cual aparecen se van. Pero si creemos que estas ideas puedan hacerse realidad y su persistencia en nuestra mente nos afecta a nuestra vida diaria, estamos traspasando los límites patológicos mediante el pensamiento mágico, siendo este pensamiento propio de la enfermedad obsesiva.

Qué son las compulsiones

Las obsesiones se definen como pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan de forma intrusiva a tal punto que impide hacer una vida satisfactoria. Estos pensamientos surgen a partir de desencadenantes internos (sensaciones físicas o estados de ánimo) o externos (objetos, situaciones, personas o información ). La angustia que provocan impulsa a la persona a buscar estrategias diversas (compulsiones) para escapar de ellas. Estos movimientos o acciones que  realizan son, supuestamente, protectores y defensivos, y se realizan para evitar la posible consecuencia de creer que el pensamiento pueda hacerse realidad. 

Estas maniobras de control llamadas rituales o compulsiones pueden ser:

  • Dialogar con uno mismo en forma de contrapensamiento.
  • Ejecutar conductas y actos repetitivos estereotipados cuidadosamente orquestados.
  • Evitar personas, objetos, situaciones, imágenes, conversaciones, etc.

Cómo superar un TOC

La literatura, así como también la industria cinematográfica, han llevado a la población ejemplos muy ilustrativos de cómo padecen estos enfermos y cómo una buena terapia les ha ayudado a ser mejor comprendidos y tratados, ya sea en el ámbito social, laboral y personal.  Algunos ejemplos son la película Mejor Imposible, de Jack Nicholson, la famosa serie del detective Monk, o la película El Aviador, de Scorsese.

El seguimiento y éxito terapéutico es imprescindible para que el paciente sepa que para superar sus obsesiones ha de aceptar el pensamiento obsesivo. Cuando se acepta pensar lo impensable y se permite que las obsesiones vengan cuando quieran, dejando de luchar contra ellas, es cuando se reducirá la ansiedad y se obtendrá la paz mental. Cuando la ansiedad remite, los pensamientos obsesivos también lo hacen hasta desaparecer. Realmente, nadie hace algo que no quiere hacer. Y esto es lo que realmente debe importar: no podemos prohibir los pensamientos, pero sí aceptar los que pensamos y sentimos.